Por Ricardo Núñez Román

 

Retratar a inmigrantes campesinos en una película, no es tarea sencilla, porque sería fácil caer en estereotipos, aún más tratándose de una producción de un estudio como lo es Disney. En este caso, la cinta McFarland hace una buena labor de justicia al encarar temas que no suelen ser abordados en el cine comercial de Hollywood.

 

McFarland cuenta la historia de Jim White, un entrenador deportivo de raza blanca, quien después de cometer un error, pierde su trabajo y debe mudarse con su familia, para laborar en la única institución que lo acepta; ésta se ubica muy lejos de su hogar, se trata de McFarland, una de las regiones más pobres de EEUU, donde los Mexicanos inmigrantes son abrumadora mayoría y se dedican a las labores del campo. Jim White, interpretado por Kevin Costner, se adapta poco a poco a esta región que parece un mundo dentro de otro. De pronto, Jim White descubre la increíble habilidad de algunos alumnos que pueden correr velozmente, debido a que es la única manera de trasladarse de los campos de cultivo donde trabajan, a la escuela; entonces White se propone entrenarlos para competencias de carreras de montaña, pero debe sortear muchos obstáculos dentro y fuera de su entorno familiar. Mientras transcurren los entrenamientos y competencias, los White son adoptados felizmente dentro de la comunidad Mexicana y logran integrarse como una gran familia.

 
[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=74eJaVQFybI[/youtube]

No es la primera vez que Kevin Costner protagoniza un filme con el tema de integración y adopción cultural, ya lo vimos en 1990 en la multi premiada Danza con Lobos; solo que ahora no se trata de un grupo Indígena Lakota, sino de campesinos Mexicanos. McFarland, basada en acontecimientos de la vida real, es definitivamente emotiva, porque nos muestra una historia de superación, valores familiares, y le da voz a grupos marginados; en este caso los campesinos inmigrantes. No pude dejar de pensar en mis amigos Indígenas Oaxaqueños; los Mixtecos, quienes cultivan los valles centrales de California, donde se producen las mejores hortalizas del mundo; toda esa gente excelente, trabajadora y talentosa proveniente de una de las zonas más pobres económicamente y más ricas culturalmente de México, y que es expulsada al buscar su supervivencia a 3000 kilómetros de sus amadas tierras; personajes como ellos son las familias de McFarland. Como era de esperarse de un filme de Disney, esta película se encasilla en la típica narrativa de Hollywood, donde cada cierto tiempo hay un twist, o giro dramático; con varias situaciones predecibles y forzadas, como la agresión en la celebración de los 15 años de la hija de Jim White, para tratar de justificar la posible renuncia de éste; o el poco creíble romance de su hija mayor con Thomas, que inicia cuando éste le recoge sus cosas; e inclusive el final, resuelto por el personaje más débil del equipo. En general el guión hace uso de las típicas fórmulas ampliamente probadas en las películas infantiles. A pesar de eso, McFarland cumple un triple objetivo de entretener, conmover e inspirar. Sé que muchos luchadores sociales, quienes trabajan en pro de la justicia de los inmigrantes, no estarán del todo de acuerdo en la manera en que utilizan a los campesinos para que Disney saque provecho del incipiente y lucrativo mercado Hispano. Algunos dirán que no profundiza al quedarse en la mera sensiblería, que nunca se denuncia su condición de explotación y no abordan los motivos de sus verdaderos dramas e injusticias. Sé que no les falta razón en el sentido que se necesita mucho más para darle voz en el cine a todas esas comunidades con increíbles historias de superación y supervivencia; claro que se merecen más quienes representan un pilar económico fundamental en la industria de la alimentación mundial. Si, así lo digo sin temor a exagerar. Entenderé a todos ellos con voz crítica cuando digan que McFarland cayó en los estereotipos; sin embargo admito que esta película representa una feliz notoriedad en un cine plagado de frivolidades, que destaca su atrevimiento por intentar buscar historias en los más relegados, y que representa un alivio de esperanza en buscar cine con matices sociales. Ojalá su éxito lleve a un vuelo de distribución mundial que origine otras cintas, que como aves libres, retraten a los más marginados del cine: Los Indígenas Latinoamericanos. Saludos a Martha Higareda, como siempre tan simpática, y bien por el Sr. Costner, le deseamos lo mejor.

McFarland en su semana de estreno

Ricardo Núñez Román es Director de Cine, TV y Documentales, basado en Hollywood California, y crítico emergente de Hola Hollywood.

https://www.facebook.com/pages/World-Post-Studios/301304909522?fref=ts