Por Ricardo Núñez Román

            El fenómeno migratorio tiene muchos ángulos, y no se circunscribe a las fronteras naturales como la de México y Estados Unidos. Así lo expone el director Mexicano radicado en Alemania Jorge Ramírez Suárez en su película Buen día Ramón, que relata la vida de un adolescente de Durango interpretado por Kristyan Ferrer , quien después de intentar varias veces cruzar ilegalmente a EEUU decide buscar suerte a Alemania por consejo de un primo. Esta comedia melodramática se desarrolla con soltura, tocando fibras emocionales tradicionales al exponer solidaridad, sacrificio, y amor maternal. Es tersa y sin duda conmueve cuando muestra al infortunado Ramón, en su deseo por ayudar a su madre y abuela, a aventurarse en un mundo ajeno y desconocido, el cuál ahora sí, le proveerá de una increíble suerte, al resolver su situación gracias a una anciana Alemana.

Aunque Buen día Ramón resulta entretenida y conecta con la audiencia, la película se toma varias libertades al construir los cambios en su historia sin plena justificación; por ejemplo, la manera en que resuelven el asunto del dinero para ir a Europa es un tanto forzada, la relativa facilidad con que llega Ramón a Alemania con unas instrucciones atípicamente precisas, además de la extraordinaria fortuna de llegar al lugar adecuado y conocer a las personas indicadas, quienes a fin de cuentas le resolverán la vida entera sin haber hecho precisamente méritos más allá de lo esperado. Me da la impresión que el director, quien funge también como escritor, tuvo que adaptar la estructura de su guión para satisfacer a sus inversionistas; en algunas escenas resulta obvio el sacrificio de la historia en función de exponer el comercial de un producto, en otras parece más sutil, pero sin duda hay concesiones que no aportan al desenvolvimiento artístico de la película;  incluso el tono enteramente blanco que llevaba la trama se desvía con en el hecho de mostrar una voluptuosa mujer en lencería, denotando el clásico “requerimiento” exigido por el comercio cinematográfico al apelar al sexo como garantía de ganancias. No es una película de festivales, no tiene una propuesta cinematográfica de vanguardia, tampoco expone una narrativa innovadora ni atrevida, pero se ve claramente que no pretende nada de eso. En cambio me parece que sí funciona comercialmente porque puede atraer a una audiencia más amplia, navega en las propuestas probadas y sin riesgos,  presenta valores humanos, familiares y le da voz a personajes tradicionalmente relegados de las películas, como los ancianos, haciéndolos interactuar con un simpatiquísimo adolescente.

 

En el marco de una industria de Cine Mexicano en accidentada reformación, producciones como estas tienen un lugar necesario, aunque no cuenten con el rigor al cual hay que aspirar. La película tuvo en México una acogida muy alentadora, y a propósito de eso, le pregunté al director si consideraba que el público sería diferente en EEUU y Alemania, a lo cual me respondió que sí; me dijo que en México y Latino América el público lo conformaron los adolescentes, en Alemania seguramente lo canalizarán a las personas de la tercera edad, y la gran incógnita se verá en los Estados Unidos. El director tiene razón en no tener certeza de lo que ocurrirá acá, donde la audiencia hispano parlante es un total reto para cualquier creador de contenidos. Será muy interesante observar los números de la taquilla, ojalá el público Latino responda favorablemente.

 

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Buen Día Ramón, distribuida por TWENTIETH CENTURY FOX, con Kristyan Ferrer, Ingeborg Schöner, Adriana Barraza, en su fin de semana de Estreno en los Estados Unidos.

Ricardo Núñez Román es Director de Operaciones de World Post Studios y crítico emergente de HolaHollywood.

Gracias Alianette por tu ayuda.

 

www.worldpoststudios.com